Nuestro Decálogo de Valores

“Hay muchos valores, pero estos valores nunca están solos, forman una constelación ordenada explícita… y tienen como fundamento y término a Cristo” .

Los valores ayudan al hombre y a la humanidad a encontrar más fácilmente la felicidad. A veces cuesta vivirlos, pero mientras mejor se viven más feliz se es y más felices hacemos a quienes nos rodean.

 

         

 

Verdad: significa expresarse sin fingimiento, con sencillez y veracidad; por lo tanto, podemos decir que se encuentra exenta de hipocresía y simulación. Coherencia con lo que se dice, con lo que se siente o se piensa.

Respeto: tratar a los demás con dignidad, reconociendo sus derechos y necesidades, nos exige reconocer el valor de la dignidad en cada persona, así como no hacer daño o perjudicar a los demás. Cuidando que nuestro trato sea fino y educado,  de hacer siempre el bien y vivir en paz

Libertad: es la capacidad de autodeterminación de la voluntad que permite a los seres humanos elegir entre dos bienes el mejor. Es el poder radicado en la razón y en la voluntad de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar por si mismo acciones deliberadas. Capacidad de autodecisión, de emitir su pro¬pia palabra y de tener el dominio de la propia conducta. “Lo que no brota de la elección libre de un hombre, jamás se incorpora a su ser” (Von Humbolt). 

Justicia: es la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece. Es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en arreglarse a la suprema justicia y voluntad de Dios. Es el derecho, razón y equidad que una persona  posee cuando obra con justicia y vive según la ley de Dios.

Responsabilidad: es la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones, respondiendo de ellas ante alguien. 
Actitud de Diálogo: El diálogo como actitud presupone una voluntad de cortesía, estima, empatía y bondad por parte de quien emprende el diálogo. Debe ir acompañada de la actitud de escucha en quien habla, para poder disponer a la confianza, dejando espacio para la respuesta. Reconocemos que el diálogo es necesario para convivir y crecer en armonía, compartiendo nuestros puntos de vista y escuchando los de los demás.

 

Sólo a través del diálogo es posible lograr acuerdos, obtener soluciones justas y resolver conflictos. 

Honestidad.   Ser honesto es ser real, auténtico, de buena fe. La honestidad dota la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir a la luz pública. Es el valor que hace que el hombre actúe con rectitud y pureza de intención en todas sus obras.

Fortaleza. Es la fuerza que todos necesitamos para salir victoriosos en los embates contra las dificultades y tentaciones, nos impulsa al cumplimiento de nuestros deberes en el servicio a Dios y a nuestros hermanos.  La virtud de la fortaleza hace a la voluntad férrea, de acero, inflexible ante las dificultades, las tentaciones, los desánimos y problemas. La fortaleza convierte a la persona  en valiente para acometer, para enfrentar las dificultades.


Solidaridad: es  la cualidad que tenemos de reconocer la dignidad del otro, así como poseer la sensibilidad para reconocer sus necesidades y  compartir con ellos lo que somos y tenemos para remediarlas,  de manera que viva dignamente como hijo de Dios. Es un de los valores humanos por excelencia. Es la determinación firme y perseverante de comprometerse por el bien común.

Tolerancia: aceptar que otras personas hablen, actúen y piensen diferente de nosotros. Aceptar con flexibilidad y paciencia las cosas que no son de nuestro agrado. No poner atención a los defectos de la gente sino aprender a apreciar sus diferencias y aceptar con paciencia las cosas que no podemos cambiar. Es la virtud y al mismo tiempo capacidad de saber sobrellevar y respetar los diferentes puntos de vista.

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